Editorial
filmprojection21.org se lanzó en 2016, coincidiendo con la publicación de la Carta de la proyección cinematográfica en el siglo 21, que rápidamente fue firmada por numerosos festivales de cine, filmotecas, salas de proyección, cineastas, programadores, etc., para quienes la proyección de películas fotoquímicas era importante. Al firmar la carta, estas organizaciones y personas se comprometían a dar prioridad a la proyección de películas en celuloide siempre que hubiera una copia disponible, y a anunciar debidamente este formato de proyección en sus programas.
En 2016, la conversión de las salas de cine comerciales a la proyección digital era aún reciente en la mayoría de las regiones del mundo, y la experiencia de la proyección de películas, aunque claramente amenazada, seguía siendo relativamente común. El tiempo ha pasado y, una década más tarde, la proyección de películas fotoquímicas se encuentra en una situación crítica. Enrarecidas, estas proyecciones toman un carácter único que afortunadamente atrae a nuevos públicos.
Una película proyectada en celuloide se convierte en algo espectacular. Esto se puede observar en la diversidad de lugares representados por los firmantes de la carta de 2016. Al lado de estructuras como el Gran Lux y la Chicago Film Society, que desde hace tiempo sostienen con determinación y pasión la proyección en celuloide, han surgido iniciativas recientes para mostrar películas procedentes de laboratorios cinematográficos de artistas y del Navire Argo. A parte, cabe resaltar que algunas películas comerciales siguen estrenándose en copias de 35 mm realizadas en Cinevator, o incluso en 70 mm, y que los festivales especializados organizados por archivos cinematográficos, como el Nitrate Picture Show del George Eastman Museum y el Film on Film del BFI, continúan teniendo mucho éxito.
Sin embargo, cada vez se proyectan menos películas en los festivales y en la programación habitual de las filmotecas. La mayoría de los firmantes ha olvidado su compromiso de 2016. En las retrospectivas o series temáticas dedicadas a un cineasta, solo se proyectan en película las películas menos comercializables, lo que generalmente indica que la obra simplemente aún no está disponible en DCP. Esto se debe a una combinación de consideraciones económicas (la naturaleza material de la película tiene un coste) y a las presiones ejercidas por los distribuidores, que desean hacer publicitar la disponibilidad de versiones digitales de películas filmadas en analógico.
La industria de la restauración de películas ha aprovechado las tecnologías digitales para comercializar reestrenos. En el mejor de los casos, dichas industrias fabrican negativos de conservación, relegando las nuevas copias analógicas de proyección a raras excepciones.
Esta resignación a la lógica de mercado ha creado una espiral en la que los costes de los trabajos de laboratorio están aumentando exageradamente, mientras que disminuye el catálogo de películas disponibles en celuloide para la proyección, y el número de eventos que las proyecta.
Esperemos que la revaloración de la experiencia de ver películas realizadas en fotoquímica permita romper esta espiral y ofrecer perspectivas más alentadoras. En este contexto, filmprojection21.org seguirá siendo un recurso para compartir los conocimientos, las herramientas y la energía necesarios para alcanzar este objetivo.
Febrero 2026